Cuanto mayor sea el obstáculo, mayor será la satisfacción: esa es la ecuación simple del entrenamiento de invierno. El ejercicio nunca te hace más feliz que cuando puedes entrar en una ducha caliente con las mejillas sonrojadas después de una larga sesión de entrenamiento en el frío. Sal de tu cálido dormitorio: ¡no te arrepentirás! Incluso desde un punto de vista médico, no hay razón para dejar de hacer ejercicio al aire libre en invierno. Sin embargo, el clima frío, la nieve, la sensación térmica o el aguanieve requieren algunos ajustes de comportamiento para que el ejercicio sea verdaderamente placentero.
Entrenando en el frío
