Cuando corres, piensas sobre todo en el kilometraje de la semana, en las zapatillas y en la intensidad de las sesiones. La técnica, en cambio, suele quedar en segundo plano – y es cierto que se afina en gran parte sola. Sin embargo, hay ciertos gestos que merece la pena revisar: se instalan durante años y te cuestan un poco de energía en cada zancada. Aquí tienes siete detalles que vale la pena mirar de cerca – con, como apoyo, algunas referencias científicas para entender el porqué.