Si hay un aspecto que a menudo se pasa por alto pero que es fundamental en el ciclismo, es la presión de los neumáticos. Un detalle que puede marcar la diferencia entre una rodada tranquila y una experiencia incómoda o, peor aún, arriesgada. Pero ¿cuál debería ser la presión ideal? La respuesta depende de varios factores: el tipo de bicicleta, el peso del ciclista, el terreno por el que circula e incluso las condiciones climáticas. Veamos juntos cómo encontrar el equilibrio adecuado para sacar el máximo partido a tus neumáticos.